Si pensamos en Hermès inmediatamente nos viene a la mente su emblemática caja de lujo en su mítico naranja con cinta marrón, colores que conforman el logo de la casa y que identifica la marca a nivel internacional. La historia y evolución de la Maison de alta costura nos confirma un espíritu innovador aunado a su compromiso con la excepcional y continuada calidad de sus productos.

La familia Hermès, compuesta originalmente por protestantes prusianos, se radicó en París en 1828. En 1837, Thierry Hermès (1801-1878) fundó la casa Hermès como un taller de arneses. Ubicado en el barrio de los Grands Boulevards   desde París se dedicó a abastecer de bridas y arneses forjados a la nobleza europea. Años más tarde ya diseñaría sus modelos originales.

Un poco de historia

   

Fueron pasando los años y su hijo, Charles-Emile (1.835-1.919), cuando heredó la gerencia de la empresa en 1.880, se mudó a una tienda cercana  al Palacio del Elíseo en el 24 del  Faubourg St. Honoré.  Allí introdujo las sillas de montar y empezó a vender sus productos al por menor a toda la élite mundial. En 1.892, después de un viaje a Argentina, diseñó el primer modelo de bolsa  de cuero, la Haut á Courroies (HAC), inspirándose en las  bolsas de los gauchos. En sus inicios se creó para que los jinetes pudieran llevar en ella las sillas de montar, los estribos y las botas de manera más cómoda. Poco podía sospechar el señor Hermès que casi un siglo después su «Haut a Courroies» serviría de inspiración para uno de los bolsos  más deseados en el mundo de la moda y del lujo, el Birkin. Hoy en día la casa sigue fabricando esta bolsa mítica que se conoce más como HAC por sus siglas.

A partir de entonces la gama de producción se fue ampliando a sacos, bolsas y maletas que ofrecían la distribución y complementos que todo aficionado al caballo podía necesitar, siempre con la misma óptima calidad artesanal que caracterizaba a la casa.

Y llegamos a la primera década del s.XX. Con la aparición de los automóviles y la sustitución de los caballos como medio de transporte, todo empezó a cambiar. A la vez que la Maison mantenía su tradición familiar y su inspiración para el mundo ecuestre, fue necesario ir de la mano con los nuevos tiempos y las exigencias y expectativas de un mercado que crecía a una velocidad exponencial. Así fue incorporando a sus colecciones una diversidad de accesorios como los relojes, las correas y los muy cotizados Carrés. Éstos y los bolsos rápidamente se convirtieron en los pilares de la marca.

Del diseño de arneses de caballo a la lista de espera por los bolsos Birkin

Uno de los íconos de la marca es el clásico Kelly, usado por Grace Kelly, actriz norteamericana y Princesa de Mónaco.  Otro, es el Birkin, inspirado en Jane Birkin, la famosa actriz y cantante británica/francesa, más conocida por sus álbumes y amores con Serge Gainsbourg.

El lujo, la artesanía y la sofisticación

El imperio de la seducción

Aun cuando la Maison cuenta en su haber con muchos y muy bellos modelos, lucir un Kelly o un Birkin sin duda identifica a su dueña como miembro del muy exclusivo club Hermès.

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